Quiero…

Ana Mercy Otáñez
amercy@gmail.com

En esta época que cada año trae consigo momentos de paz, de compartir, de agradar y regalar, yo quiero de regalo revivir recuerdos de personas que ya no están, evaluar, analizar y replantear mis planes y proyectos. Quiero que prevalezcan los buenos momentos cargados de memorias, costumbres y tradiciones. La Navidad que yo quiero es una combinación de lo que pienso con lo que siento reflejado en mis acciones cotidianas. Quiero vivir esa sensación que me hace única, como ser humano y responsable de mis actos. Quiero una Navidad en complicidad familiar, donde no falten los chistes, donde las memorias jueguen su mejor papel bajo los efectos de las emociones. Quiero sentir el calor de los buenos amigos, la fraternidad de las familias elegidas y apretón de mano de quienes Dios ha puesto en nuestro camino. Quiero una Navidad llena de aceptación, que me permita reconocer mis limitaciones y seguir empoderándome a través de mis fortalezas. Quiero que mis acciones inspiren a otros a seguir sus instintos. Quiero seguir siendo atrevida, positiva, luchadora, valiente, ambiciosa y fuerte, con la intensión de motivar a otros a sacar todas las ilusiones que llevan dentro. Quiero tener la capacidad de amar a mis seres queridos sin querer cambiarlos, ni imponerme. Quiero siempre tener un sueño por el cual luchar, un proyecto en carpeta para realizar, dame Señor apetito de seguir aprendiendo y la oportunidad de conocer nuevos lugaresÖ Quiero días llenos de buenas sorpresas, sin rutinas, ni complicaciones inútiles, mucho menos enfados innecesarios. Quiero sonreír aunque mi corazón esté constreñido y quiero herramientas que me permitan lidiar con mis momentos de tristezas. Quiero una Navidad donde florezca la esperanza, donde me pueda convertir en un ente de paz y que desde lo más profundo de mi alma enarbole siempre la bandera del amor. Dame Señor la capacidad de respetar los criterios, de no juzgar, sino de analizar, ayúdame a valorar a cada persona de manera individual y no a generalizar. Te pido Señor que pueda yo enseñar a reparar, a construir y no a destruir o botar. Dame la capacidad de orientar, enseñar y cooperar con aquellos que menos oportunidades tienen. Quiero ir tras mis sueños de mujer, de madre, de hija y de esposa. Quiero seguir creyendo en los demás y disfrutando de las bondades del mundo. Quiero menos religiones y más corazones dispuestos a practicar la bondad y el amor de Dios por el prójimo. Quiero que estas fiestas me traigan dulces sensaciones, buenos regalos para el alma y ninguna resaca en el corazón. Te invito a que elijas tus regalos, escoge algunas de las opciones que no tienen precio y abundan dentro de ti. Date la oportunidad de estar presente en la vida de tus seres queridos en Navidad y siempre, regálales tu amor, tu presencia y tu entrega. Deseo que el niño Jesús llegue cargado de regalos, sin olvidar que lo mejor de esta fecha es nuestra compañía, que podemos dar siempre y no por un período determinado. Quiero conquistar el mundo en el lenguaje del amor, la paciencia y la solidaridad. Con Dios, nos leemos la próxima semana. ¡Feliz Navidad!

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