La vida va más allá del trabajo

Ana Mercy Otáñez
amercy@gmail.com

Hace poco escribí una Crónica Ligera de las nuevas asignaturas que debían ser incluidas en el pensum de las escuelas primarias y secundarías, pues hemos estado tan enfocados en los nuevos avances tecnológicos y en la superación laboral, mientras nuestro sistema se ha olvidado de la preparación del alma y la sincronización del corazón con nuestras pasiones. Venimos a este mundo con un esquema preestablecido, que a muchos de nuestros padres y tutores les faltó y quieren darnos; y a otros, les ha dado muy buenos resultados, por lo que buscan brindar la misma oportunidad a sus vástagos. Nuestra sociedad está basada en un modelo de éxito arcaico que nos obliga a formar bajo un mismo diseño desde que estamos en el vientre de nuestra madre. Estamos criados para ser insertados al sistema laboral desde que nos aprendemos las vocales, por lo que es típico oír preguntas cómo esta desde que vamos a la escuela: ¿Qué vas hacer cuando seas grande? Para con orgullo asentir positivamente, si las respuestas son: médico, ingeniera o arquitecto. ¡Stop! Ahora también nos enorgullecen estas: pelotero, ‘influencer’, modelo, rapero (a) o cantante urbano (a).No busco desmeritar algunas de estas u otras profesiones, porque todas tienen sus virtudes y de una u otra forma hacen sus aportes a la realización del ser humano. Lo que busco es hacer un llamado de alerta que nos conduzca a la realidad de un mundo que nos cambió en nuestras narices, y muchos, por no decir todos, aún no hemos asimilado; sobre todo para aquellos que tienen la responsabilidad de guiarnos y organizarnos. Siempre he creído que habrá grandes brechas entre una clase social y otra, por un tema de visión, porque lo que ofrecen los gobiernos a aquellos que no pueden elegir su nivel de formación está lleno de limitaciones. Desde que abrimos los ojos al mundo estamos en una constante preparación que nos conduce cual caballo de carreta a la superación, para asumir nuestro futuro empleo; no así para crear empresas o para innovar dentro del sistema laboral. Estamos en un mundo cada vez más globalizado que nos conduce a la implementación de un modelo diferente, que abarca mucho más allá del lugar de trabajo, de los horarios y los beneficios. El mundo se encamina a la independencia profesional, solo que en nuestro sistema aún no nos hemos dado cuenta y nuestro esquema sigue siendo atrasado. Sería maravilloso estudiar por puro placer y como primera intención, prepararnos desde adentro hacia afuera y no a la inversa, como lo hacemos ahora, pues lo que parece es que lo que procuramos hacer es satisfacer a la sociedad y no a lograr la felicidad del individuo. Es momento de involucrarnos y poner nuestras intenciones y responsabilidad en combinación con el sistema educativo y la formación del hogar, para juntos establecer acuerdos para una nueva estructura, porque los resultados han demostrado que el método estudiantil dominicano está basado en un antiguo modelo que no nos conduce al éxito, ni nos inserta al mundo laboral internacional. Todavía estudiamos por ganar dinero y tener posición social, y no por complacer nuestro sentir. Otros buscan cosechar lo que sembraron sus antepasados, y no para emprender sus sueños. Nuestra vida, horarios y compromisos están organizados en función del trabajo. Y es que nadie quiere decir, soy el de menos rango u ocupar una posición media, nuestra autoestima toma forma cuando podemos decir que somos directores, presidentes, ministros o VIP. ¿Pero… y nuestra valía como persona, pa’ cuándo? Todo porque hoy en día nos define nuestra posición laboral y es el trabajo lo que nos rige, convirtiéndose en nuestro objetivo principal. No digo que el trabajo no sea importante, es la manera de realización personal y de cumplir con nuestra vocación, pero al ritmo que vamos la “pasión por el trabajo y el tener bienes materiales” nos está alejando de la familia, de los amigos y de nosotros mismos. Nos leemos la próxima semana.

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