¡En medio del dolor!

ANA MERCY OTAÑEZ
amercy@gmail.com

Coctel Santo Domingo No es fácil continuar con un dolor a cuestas cargado de impotencia. Y no solamente depende de la situación que estemos atravesando, es una combinación de acción, hechos, obediencia, amor y fuerza. Lo más difícil es encontrar paz dentro del sufrimiento, lo propio en la estabilidad o las alegrías. ¡Sí! En la bonanza también hay intranquilidad. Lo que convierte este sentimiento en un anhelo. No importa dónde estemos, si tu corazón vive la agitación de la inconformidad alcanzar el bienestar del alma es imposible.

Resultado
En ocasiones tener armonía no es responsabilidad solo de nosotros, pueden surgir condiciones externas, lo que sí estoy segura es que muchas nacen de nuestra actitud, se posan en nuestra mente y juegan a crearnos incertidumbre, no permitiéndonos ver las bondades que tenemos en nuestra vida, a quienes tenemos y lo que hemos avanzado. Solo Jesús, gracias a su fe, increpó al viento y lo detuvo. Nosotros somos incrédulos de la beneficencia divina, tampoco creemos en la oración, no pedimos de corazón porque queremos inmediatez de resultados, no la fuerza interna para aceptar, ni sapiencia para enfrentar los retos.

Fe
No soy la mejor cristiana, pero sí soy fiel creyente en Dios, esto me ha permitido llevar una vida tranquila. Puedo decir que tengo paz de acción y proceder, no así de dolorÖ Tengo impotencia y es tan fuerte lo que siento que me nubla la vista, me contrae el corazón y me impide entender. ¡Soy humana! Aun así, por fe me he entregado a Dios para recibir su paz.

Me ha ayudado
Encontré en la ocupación el camino a la tranquilidad y descubrí que Dios está presente en todos los momentos de nuestra vida. A diario ocupo mis días con mis responsabilidades, y aún sabiendo que he dejado cosas y personas, que fallo a diario, he hecho de arreglar, reparar, decorar, trabajar, bordar, leer, jugar, andar, correr, hacer, hacer y hacer mis compañeros de travesíaÖ No dejo de buscar opciones y alternativas en la fe, en la ciencia y en la naturaleza. Sin embargo, he comprobado lo fácil que se le hace, al que está al otro lado, dar consejos, tomar iniciativas y decidir por otros…

Seguir
Continuar desde el dolor es la batalla más difícil que a diario libra el ser humano. Tengo la esperanza de que todo lo que vivimos es necesario y nos conduce a un nivel más alto. Porque los días grises tienen su belleza, dejar las lágrimas correr tiene su función y la confianza en Dios nos da tranquilidad, por tanto, sigo creyendo que Dios tiene la última palabra y que podemos tener paz en medio de la tormenta.

Nos leemos la próxima semana.

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