¡Devuélvannos nuestro país!

Ana Mercy Otáñez
amercy@gmail.com

¡Hoy nos arrebata la delincuencia, la ratería, la violencia y la impunidad. ¡Sí! Esa es nuestra realidad, aunque muchos crean que es cuestión de percepción y obvien los hechos. No lo digo para entrar en el selecto grupo de los que se visten de un color, lo digo porque soy parte de esta sociedad vulnerable, fría y distante en la que nos hemos convertido. No busco hacerme cómplice de la oposición, porque nunca he pertenecido a ningún partido político, aunque me sindicalicen en uno u otroÖ Mi preocupación nace de lo más profundo de mi alma de mujer y madre. Me aterra escuchar el ‘voy a salir’ de mis hijos, sin importar la hora o el lugar al que vayan. El timbre de mi teléfono personal cuando ellos están fuera de la casa se ha convertido en una alarma para mi corazón. Y qué decir de mis salidas al trabajo entre 5:00 y 5:15 de la mañana. Cito mi caso, porque representa a un alto porcentaje de hogares dominicanos formados por familias clásicas y/o uniparentales que cargados de esperanzas y buenas intenciones salen diariamente a las calles a trabajar para sustentar sus familias o a estudiar con el propósito de alcanzar una meta. Sin embargo, el rumbo delincuencial nos ha robado la tranquilidad y la paz. Vivimos aterrados, encerrados y vigilante de nuestro entorno. Caminar por cualquier calle de la capital dominicana es un lujo que muchos no podemos darnos y utilizar un aparato celular o cualquier objeto de valor de manera visible puede costarnos la vidaÖ Soy una dominicana más que ama este pedazo de tierra que a sangre y fuego les costó la vida a decenas de mujeres y hombres que lucharon por nuestra libertad e independencia y no es posible que nos arropen las fechorías, la falta de justicia y el abuso. No es posible que a la fuerza no quite la calma de vivir en un país que es de todosÖ Es ahora que debemos actuar, porque nuestra realidad nos dice que esto ha dado un giro tan grande que debemos meditar, analizar y proponer, es el momento de unirnos autoridades y sociedad para juntos buscar alternativas que nos devuelvan nuestro país. Los dominicanos hemos perdido la sensibilidad y hoy exhibimos una alarmante dureza de corazón y acción. Yo, no quiero perder mi capacidad de asombro, no quiero que el endurecimiento que da la impotencia cubra mi alma al punto de convertirme en una de ellos (delincuente), sí, porque la ira puede llevarme a tomar la justicia en mis manos, actuar como ellos y dejar morir a un ser humano por su condición de bandido o antisocial. ¡Dios, dame tu fuerza y tu divinidad para saber proceder y poder discernir ante lo que hoy nos toca enfrentar! ¡Que nos devuelvan nuestro país! Porque soy un alma libre y quiero andar por nuestras calles sin arma de fuego, sin protección humana, sin miedoÖ Quiero que el Todopoderoso siga cuidando mis pasos y sé que muchos dominicanos aspiramos a recuperar este terruño de tierra que hemos perdidoÖ ¡Que la protección divina nos proteja! Hasta la próxima semana.

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