¡A poner nuestra casa en orden!

Ana Mercy Otáñez
amercy@gmail.com

He tenido unos días de reposo en casa, he estado al cuidado de mi familia, podía valerme por mí misma, pero necesitaba atención. He aprovechado el tiempo dentro de la recuperación para mirar, hurgar e investigar sobre temas que me apasionan, como el liderazgo y el empoderamiento femenino. Sin embargo, debo admitir que estos términos, más que todo, son palabras que hemos puesto de moda o políticamente son usadas como “pie de apoyo” para discursos, y su uso, ya es extremadamente cansón y en algunos casos abusivos. Es momento en que dejemos de montarnos en la “ola exitosa” de otros para posicionarnos y creemos nuestra propia terminología, propuestas y casos de estudios con los cuales verdaderamente aportemos al auditorio.

Es cuestión de talento
Desde hace mucho tiempo el mercado local y el internacional ofrecen un amplio catalogo de servicios para quienes buscamos posicionarnos más allá de las oportunidades tradicionales, pero como dice el dicho, “lo que está de moda no incomoda”, y hoy, gracias a las oportunidades de las redes sociales muchos somos los que hemos aprovechado esa coyuntura, unos, buscando un espacio en la moda, otros, basados en lo que podemos aportar. Pero es penoso ver como queremos desarrollarnos sobre el talento de otros, sobre la pasión y los dones con los que Dios premió a otras personas, de ahí, es típico ver cómo padres imponen a sus hijos sucesiones que no se heredan, vocaciones que no se adquieren, sino que se nacen con ellas. Y lo peor, es que nos hemos convertido en “copy” de quienes con sus ideas abrazan su éxito.

Los temas, las fotos, la ropa…
El crecimiento personal va de las manos con el famoso empoderamiento que nos ayuda a liderar. Las mujeres hemos tenido que demostrar a fuerza de nuestros talentos y capacidad. Ha sido nuestra preparación, determinación y empuje lo que nos ha posicionado en las distintas áreas. Lo curioso es ver como el patrón de comportamiento parece haberse vuelto patológico y donde mayor se aprecia es en las redes sociales, allí todos somos capaces de abordar todos los temas, sin importar la profundidad que ameritan. Combinamos los tonos y los escenarios en las fotos y qué decir de la ropaÖ pero el atrevimiento no tiene límites y se manifiesta cuando encontramos decenas de personas ofreciendo servicios para ayudar a crecer, a desarrollarse, a través de talleres de temas sumamente importantes, pero se les olvida que nadie puede dar lo que no tiene. Lo correctamente armónico es que practiquemos lo que promovemos. El ejemplo es vital en quienes comparten experiencias y brindan servicios de ayuda y desarrollo personal. Primero, ¡A poner su casa en orden! Nos leemos la próxima semana.

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